energías del mar

ATIR, la plataforma flotante mareomotriz de Magallanes

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El agua es 784 veces más densa que el aire. O sea, que transporta (dada una misma velocidad) más energía que el viento. Mucha más. Y España tiene más de un millón de kilómetros cuadrados de aguas territoriales. Es decir, que la oportunidad está ahí. Aquí. Y Magallanes Renovables lo sabe, desde hace tiempo. Esta es la historia de una empresa gallega, de las Rías Baixas, que conectó a la red eléctrica escocesa su primer prototipo de aprovechamiento de la energía de las corrientes en 2019, y que el año que viene empezará a instalar en aguas británicas el primer parque flotante de energía mareomotriz del planeta. Pioneros.
ATIR, la plataforma flotante mareomotriz de Magallanes

No todas las aguas (no todas las localizaciones marinas) son aptas para instalar en ellas máquinas con las que extraerle a las corrientes toda la energía que llevan, pero, según la Agencia Internacional de las Energías Renovables (International Renewable Energy Agency, Irena), hay muchas que sí. Las hay en Japón, en China, en las islas Filipinas, en Escocia, Gales, Canadá, Australia, en África, en Portugal... Según Irena, las mareas presentan un “recurso global estimado” de entre 800 y 1.200 teravatios hora, mercado realmente formidable en el que han puesto su mirada un montón de ingenierías, multinacionales, instituciones científicas, administraciones, fondos de inversión y tecnólogos que saben que la oportunidad, ya, está a tiro de piedra.

Porque las ciencias y la tecnología avanzan que es una barbaridad y los primeros prototipos están ya a punto de caramelo. El premio es goloso. La energía mareomotriz, que supera en muchas localizaciones los nueve metros por segundo en intensidad, es el epítome de la previsibilidad: podemos anticipar cuándo estará disponible el recurso y en qué cantidad, lo que permite estimaciones muy precisas de la producción de electricidad.

“Potencialmente –explican desde Magallanes– hay 390.000 megavatios de energía accesible en todo el mundo. A corto plazo, se han otorgado 2.000 megavatios en el Reino Unido en sitios que están listos para ser explotados”. Porque en el Reino Unido han sabido bien, desde hace muchos años, del valor de las energías marinas, y por eso (1) pusieron en marcha hace ya más de dos décadas, en las islas Orcadas (Escocia), el European Marine Energy Center (EMEC), una infraestructura diseñada para probar ingenios de aprovechamiento de las energías del mar, y por eso (2) han puesto además en marcha también varias subastas, para que frente a sus costas comiencen a brotar los “molinos de mareas” (máquinas de aprovechamiento de la energía mareal o de las corrientes) y comiencen a inyectar en la red la electricidad que ya saben producir. 

[Bajo estas líneas, a la derecha, infografía que muestra el prototipo Atir 2.0].

Magallanes Renovables ha participado en hasta tres de esas subastas (2022, 2023 y 2024) y ha “ganado” nueve plazas para la instalación de sus máquinas. “Seguramente instalaremos la primera en 2026 –nos cuenta el CEO de la empresa, Alejandro Magallanes–, instalaremos otras cuatro en 2027, y cuatro más en el 28. Cada una de ellas, de 1,5 megavatios”.

Irena estimaba a finales de la década pasada que el sector energético global tendría instalados en el agua (en olas y mareas, o en potencia undimotriz y mareal) aproximadamente 10.000 megavatios en 2030, y que más del 80% de ese total futurible sería mareal.

Luego llegaron una pandemia y una guerra y todo pareció ralentizarse, pero lo cierto es que el sector ha vuelto a dispararse y seguramente aquella previsión acabará quedándose corta, como cortas se han quedado tantas y tantas otras previsiones referidas a las energías renovables.

La gallega Magallanes está en todo caso muy bien posicionada. Seguramente porque lleva ya 15 años enfrascada en su proyecto, el del desarrollo de una máquina marina que aprovecha la energía de las corrientes, esa (mareal) que obedece a la fuerza de atracción que ejercen la luna y el Sol sobre el agua del planeta Tierra.

Todo comenzó en aguas de Gibraltar, en una inmersión en que la que el “padre” de la criatura, el fundador de Magallanes Renovables, el buzo Alejandro Marques, apasionado del submarinismo, a punto estuvo de ser arrastrado por la corriente del Estrecho (lo cuenta su hijo en la entrevista que acompaña).

Aquello le despertó a Alejandro el apetito por saber cuánta fuerza hay en las corrientes marinas y qué se puede hacer con ella, y, desde entonces y hasta hoy, ha removido Roma con Santiago, o Vigo con las Orcadas, hasta alumbrar ATIR, la primera máquina made in Spain de aprovechamiento de la energía de las corrientes.

ATIR es un buque de 55 metros de eslora, con una simetría completa de proa a popa y con un mástil bajo su casco que ahonda bajo la superficie hasta alcanzar los 15 metros de profundidad.

Magallanes Renovables ha querido fusionar en esta plataforma –cuentan– la construcción modular aplicada en el sector naval con 30 años de desarrollo industrial eólico: o simplicidad pro eficiencia.

La máquina en cuestión cuenta con un “cerebro”, situado por encima de la superficie del agua, que integra todos los sistemas informáticos y eléctricos que son precisos para enviar energía estable a la red. 

Bajo la superficie, el mástil hueco no solo soporta toda la fuerza producida por las turbinas, sino que también permite, mediante una escalera que baja los 15 metros, un acceso completo al tren de potencia desde la superficie. 

Situadas a 15 metros bajo el agua, dos turbinas contra-rotativas se encargan de extraer la energía de las corrientes haciendo girar el tren de potencia. Los rotores miden 20 metros (los mismos que un bloque de cuatro pisos de altura).

Para mantener en todo momento la estabilidad, Magallanes mueve con una bomba 145 toneladas de agua dulce de un lado al otro, de proa a popa, en cada marea. Toda la parte mecánica está sumergida, mientras que la eléctrica se halla en la parte superior, “en una cámara a la que puedes acceder explican de forma muy sencilla”.

En la parte inferior, a 15 metros de profundidad, otra cámara (de 3 por 3) permite ejecutar desde el interior las tareas de mantenimiento necesarias.

Los hitos de una historia singular
• 2009. El empresario Alejandro Marques de Magallanes (segunda generación de una empresa familiar del sector textil, y apasionado del buceo) funda Magallanes Renovables para desarrollar un sistema que aproveche la energía mareomotriz, tras sufrir un percance durante una de sus inmersiones.

• 2013. La empresa Magallanes Renovables construye en Galicia y valida un prototipo a escala 1:10 para, a continuación, llevar a cabo pruebas de remolque del ingenio en Vigo. En noviembre de 2014, la empresa gallega despliega su prototipo en el banco de ensayos del European Marine Energy Centre (EMEC), que es una infraestructura para la prueba y demostración de ingenios renovables marinos ubicada en aguas de las Islas Orcadas (Escocia).

• 2017. Magallanes construye su primer “molino de mareas” a escala completa: ATIR. Tiene 45 metros de longitud (el modelo en el que ahora trabajan tiene 55) y 15 metros de
profundidad, y cuenta con una capacidad instalada total de dos megavatios (2 MW), limitada a 1,5 MW mediante software. La plataforma es construida en las instalaciones de la
empresa Grupo Ganain, en Mos (Galicia), con diseño de la ingeniería naval gaditana Sea Master, y tiene un coste total de “entre 7 y 8 millones de euros” en los que están incluidos los presupuestos para poder llevar a cabo las pruebas. La empresa ahonda en la “construcción eléctrica y pruebas de remolque”.

• 2019. Vuelta al EMEC. Magallanes regresa a las Orkney Islands (Escocia), a finales de 2018, esta vez con su “molino mareal” a escala completa. El ingenio es fondeado frente a la costa de Fall of Warness. El traslado y la instalación del “molino mareal” de Magallanes es parte del proyecto europeo Ocean_2G, cuyo objetivo es probar, validar y pre-certificar la segunda generación del prototipo desarrollado por la empresa gallega (2 MW). Una vez instalado, ATIR comienza a generar energía con las mareas, y a exportarla, vía cable submarino, en marzo de 2019, hasta tierra firme, a la red eléctrica escocesa, validando todo el sistema.

• 2020. Primera demostración de “gran mantenimiento”. Cada dispositivo flotante requiere explican desde Magallanes un gran mantenimiento después de 7, 10 años de operación, así que “planteamos la posibilidad de llevar a cabo esta operación en el verano de 2020, a pesar de la emergencia de la Covid, y la operación se llevó a cabo con éxito en Edimburgo en menos de un mes”.

• 2021. Pruebas y operación. El prototipo ATIR regresa a Fall of Warnes para seguir generando energía, con el objetivo de seguir ahondando en las mejoras, tanto del molino como del software “para aumentar la eficiencia y reducir los tiempos de mantenimiento”.

• 2022. Primer parque europeo de energía mareomotriz. Magallanes Renovables obtiene una tarifa fija en la subasta del Reino Unido, lo que hará posible que cuatro “molinos de mareas” comercien con la energía generada a partir de corrientes oceánicas en el año 2026, que es cuando deben estar ya instalados los ingenios.

• 2023. La empresa gana dos nuevos contratos en el Reino Unido: 4,5 megavatios a instalar frente a las costas de Escocia y Gales.

Alejandro Marques de Magallanes (Redondela, 1962) es el “padre” de Magallanes. Licenciado en Derecho, Marques de Magallanes es, desde 1983, el director general de la compañía textil Partenon, que fue fundada por su padre, Adriano, en 1958, y que se especializa pronto en la confección de trajes impermeables, para pescadores u operarios de compañías eléctricas y, muy pronto también, en el diseño y producción de uniformes y equipamientos para cuerpos y fuerzas de seguridad.

Contenido relacionado: entrevista a Alejandro Marques de Magallanes Crespo, director general de Magallanes Renovables

Este contenido está incluido en el número de marzo de la revista en papel (ER239), que puedes descargar gratis en PDF en este enlace

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