“El Ministerio de Transición Ecológica y Solidaria y Electricité de France (EDF) han elaborado un programa de trabajo antes de tomar una decisión sobre el proyecto Ecocombust, cuyo objetivo es desarrollar un nuevo sector de producción de combustible de biomasa a partir de residuos de madera”.
El ministerio que dirige François de Rugy, tras la sonada dimisión de Nicolas Hulot el verano pasado, afirma así comenzar a negociar la propuesta que le ha puesto sobre la mesa EDF con el nombre de Ecocombust. Con ella pretende convertir paulatinamente sus dos mayores centrales de carbón y las mayores de Francia, la de Cordemais (1.200 MW) y Le Havre (600 MW) a biomasa.
Según informa la propia EDF, la propuesta incluye un proyecto propio de fabricación de biocombustibles a consumir en las plantas y de origen forestal y francés. Entre estos apuestan por los pélets de clase B según la norma europea EN 14961-2. Afirman que “inicialmente se quemarían en Cordemais y Le Havre en co-combustión (mitad biomasa y mitad carbón), y a medio plazo el objetivo es alcanzar el 80 por ciento e incluso el cien por cien de biomasa, dependiendo del número de horas de operación”.
Acorde con las estrategias de Energía y Clima y Bajo Carbono
Al Ejecutivo francés le suena bien esta música porque entiende que es conforme a su plan y estrategia nacional de Energía y Clima que, entre otras medidas, “pondrá fin a la producción de electricidad a partir de carbón en suelo francés en 2022”. La última nota de prensa recuerda también que el programa de EDF está acorde con otra estrategia nacional, la de Bajo Carbono, que “destaca la importancia de la biomasa en la transición energética y la necesidad de hacer el mejor uso de los recursos”.
Para estar plena y solventemente informado y definir su decisión futura, el ministerio de De Rugy ha solicitado al Réseau de Transport d'Électricité (el operador del sistema) un análisis sobre la seguridad del suministro eléctrico en el oeste de Francia, aunque no especifica nada sobre el suministro de la biomasa forestal necesaria. Además, tras una reunión la semana pasada con EDF, han definido las etapas de un programa de trabajo en torno a la central de Cordemais.
Reuniones con representantes locales y sindicales
La reunión con EDF fue el 24 de marzo, y dos días antes, con el mismo tema por medio, el ministerio acogió a mandatarios y representantes políticos locales del departamento de Loire-Atlantique donde se ubica dicha central. El 10 de enero tuvo lugar la reunión con los representantes sindicales de la instalación.
En ambos casos, desde el ministerio les aseguraron que “el proyecto solo se llevará a cabo bajo la condición estricta de que es necesaria la producción de electricidad en el territorio para garantizar la seguridad del suministro despúes de 2022”.
Con quien el ministerio aún no ha tenido ninguna reunión es con los grupos ecologistas que, como Amigos de la Tierra, se oponen al proyecto. Entre otras razones, alega que “ninguna planta de carbón en el mundo ha logrado reemplazar el carbón por pélets producidos a partir de residuos vegetales y de madera”, además de recordar la postura que mantienen algunos científicos sobre la amenaza que estos proyectos industriales de biomasa tienen sobre los bosques.
La planta de Cordemais tiene dos unidades de 600 MW cada una y entró en funcionamiento en 1970. Según EDF en la actualidad emplea a 378 trabajadores fijos y directos, a los que hay que sumar otros 250 empleos indirectos asociados a diferentes empresas de servicios.