Ya es oficial: la CE considera en general al biodiésel fabricado con aceite de palma como no renovable, deberá de decrecer su producción en Europa a partir de 2023 y se le dejará de considerar como una energía renovable para el transporte desde 2030. Los Estados miembros y el Parlamento Europeo tienen dos meses para aprobar o vetar el acto delegado donde se publica esta sentencia, pero no tienen capacidad para enmendarlo.
Según una información publicada por la agencia Reuters, la Comisión concluyó que el 45 por ciento de la expansión de la producción de aceite de palma desde 2008 condujo a la destrucción de bosques, humedales o turberas y al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero correspondientes. El límite para determinar qué materias primas son más o menos dañinas se fijó en el diez por ciento. La colza se quedó en el uno por ciento y la soja en el ocho.
Esta ha sido una de las razones por las cuales el biodiésel de aceite de soja seguirá considerándose como renovable en el transporte a partir de 2030, y el motivo de una de las principales críticas desde las ONG ecologistas. Pero la mayoría derivan de las exenciones que, a pesar de su reconocida insostenibilidad, se admitirán para el biodiésel de aceite de palma, que achacan a las presiones de países productores de esta materia prima, como Malasia, Indonesia o Colombia.
Exenciones para altos rendimientos y pequeños productores
Una serie de variables permitirán que se siga exportando aceite de palma desde estos países para fabricar biocarburantes en Europa. Hay que recordar que en España más de la mitad del biodiésel se genera con aceite de palma y que en el caso del hidrobiodiésel llega al cien por cien. Parte de estas cuotas se podrían abastecer con producciones de explotaciones que demuestren que han intensificado sus rendimientos tras producir biocarburantes, alimentos y piensos sin utilizar nuevas tierras.
Además, esas exenciones se podrían ampliar a pequeñas explotaciones o a otras que desplazaran el cultivo para alimentos o piensos a “tierras no utilizadas”. Todo está en condicional porque ahora toca establecer qué explotaciones se acogerían a ellas. Y ahí ONG como Transport & Environment y Ecologistas en Acción anuncian que estarán muy vigilantes y serán muy exigentes.
La coalición que agrupa a estas y otras ONG en la campaña #NotInMyTank (#NoEnMiDepósito en castellano) afirma que “vamos a continuar vigilantes, denunciando los posibles abusos que podrían tener cabida con el documento actual e instando a los gobiernos a eliminar por completo todo el aceite de palma del biodiésel después de 2020". Francia ya lo ha hecho.
APPA considera que se han extremado las exenciones a la palma
Desde España, la sección de Biocarburantes de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), considera que esas exenciones han ido a más. Manuel Bustos, su director general, afirma que “en términos prácticos no cambian sustancialmente las cosas con respecto al proyecto inicial: la palma sería la única materia prima afectada y se restringen aún más las posibilidades para la certificada de bajo riesgo de CIUT, pese a que, en contra de las opiniones de otros actores, el margen que se le daba era ya extremadamente pequeño”.
Pero casi más beligerante que los ecologistas frente a estas exenciones se ha vuelto a mostrar la patronal europea del etanol (ePure). Su secretario general, Emmanuel Desplechin, afirmó que “desafortunadamente, el nuevo texto todavía deja la puerta abierta para el aceite de palma en Europa", y añadió que “es irrelevante si la materia prima es producida por pequeños o grandes”.
La patronal del etanol ataca a la palma y la del biodiésel se contiene
Concluye Desplechin que “la Comisión debe hacerlo mejor si realmente quiere sacar el aceite de palma del panorama energético de la UE y, en cambio, concentrarse en los biocarburantes europeos que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero sin producir efectos secundarios dañinos, como la deforestación".
La European Biodiesel Board (EBB) aún no se ha pronunciado con un comunicado de prensa tras la publicación definitiva del acto delegado, pero nada entre dos aguas entre contentarse con lo bien parada que salen la soja y sobre todo el aceite de colza (Alemania y Francia producen su biodiésel con esta materia prima) y lo peor parado que queda el aceite de palma, del que se nutren principalmente España e Italia.
Cuando se conoció el borrador de la CE, la EBB agradeció a aquella que reconociera a los biocarburantes sostenibles basados en cultivos, incluidos los clasificados como de bajo riesgo de CIUT, su “papel clave en la descarbonización del sector del transporte”.