La Comisión Europea ha presentado esta semana el Clean Industrial Deal, una "hoja de ruta conjunta para la competitividad y la descarbonización" de la industria. La idea fuerza sobre la que se asienta este documento estratégico es que la industria europea debe emprender ya la ruta de la descarbonización si quiere ganar la guerra global de la competitividad. ¿Y cuál es la meta de la descarbonización? Pues un escenario en el que la industria europea se habrá desligado (independizado) de los combustibles fósiles (de precios elevados y volátiles, y procedentes además de otros territorios) para satisfacer su demanda energética con fuentes y recursos renovables (autóctonos) y mediante tecnologías limpias producidas en territorio europeo. La industria lleva ya varios siglos ocupando un puesto central en la realidad europea, pero atraviesa hoy un momento delicado, en el marco de una competencia global cada vez más feroz. De ahí que la nueva Comisión Europea haya decidido priorizar, en estos primeros cien días de gobierno, esta estrategia, llamada a marcar la base de las políticas sobre industria en Europa.
El Clean Industrial Deal respalda la descarbonización de la industria de aquí a 2050 y apuesta por la circularidad, "haciendo referencia a su necesidad tanto desde la óptica climática como económica", pero, "aún así -lamenta Ecologistas-, falta ambición y concreción en el texto". Según la oenegé, la descarbonización debe adelantarse "como máximo a 2040, como afirman también desde CAN Europe" (que es una prestigiosa organización ecologista paneuropea).
El Clean Industrial Deal menciona la reducción y eliminación gradual de subsidios a los combustibles fósiles, pero no hay compromisos -denuncia Ecologistas- para la eliminación de su uso y no se penaliza a los grandes emisores.
Es cierto que apoya las energías renovables y anuncia incentivos fiscales, "pero no establece medidas de eficiencia y reducción de consumo, cuando según el IPCC -recuerdan desde esta oenegé- es necesario reducir al menos un tercio el consumo de energía global (y, por tanto, del 50 al 75% de la demanda energética en los países del Norte global para permitir una redistribución justa)".
El Pacto por una Industria Limpia que acaba de lanzar la Comisión Europea "tampoco marca objetivos de reducción en el uso de materiales", y la circularidad se enfoca solo en las materias primas escasas. “Sin un ajuste de la demanda, el uso, cada vez más creciente, de energía y materiales, aunque sean más 'limpios', seguirá sin ser sostenible”, explica Ecologistas en Acción.
La organización ecologista considera urgente “una democratización de la industria que ponga la vida en el centro, algo que no se observa en el Clean Industrial Deal".
El documento europeo anuncia “una transición justa que genere empleos de calidad y empodere a las personas, al tiempo que promueve la cohesión social y la equidad en todas las regiones”.
Sin embargo -denuncian los ecologistas-, no garantiza acciones concretas para asegurar la participación social en la transformación industrial, "mientras que apoya la Declaración de Amberes y su agenda, realizada por empresas industriales entre las que se encuentran algunas de las más contaminantes".
El documento estratégico tampoco contempla una "estrategia diferenciada por territorios" que aproveche su potencial, "ya que no todas las zonas -advierte Ecologistas- tienen las mismas necesidades ni capacidades para adaptarse a una industria más verde".
El Clean Industrial Deal hace una referencia al uso de condicionalidades sociales en financiación pública, paso que Ecologistas en Acción considera "positivo pero insuficiente". En ese sentido, desde la organización ecologista reclaman "un compromiso más firme y amplio, teniendo en cuenta también condicionalidades medioambientales, para basar la transformación industrial en las personas y el planeta, no únicamente en el beneficio económico".
La oenegé denuncia por otro lado "la tendencia de la Comisión Europea, desde el Informe Draghi a la Competitiveness Compass, a señalar la regulación como un freno a la competitividad y a buscar la simplificación", todo lo cual "suele ocultar -advierten- la desregulación de las medidas ambientales y sociales".
Frente a las medidas del Clean Industrial Deal, Ecologistas en Acción reivindica las propuestas publicadas recientemente en su posicionamiento sobre industria, informe -titulado Industria para la Vida- que recoge las acciones que consideran necesarias para una “transformación industrial realmente justa”.
La organización ecologista plantea en ese documento diez "pilares de actuación" para la "transformación ecológica de la industria". Son estos.
1. Reducir el consumo energético de forma sustancial y sustituir las fuentes de energía fósiles y la energía nuclear por fuentes renovables locales y distribuidas.
2. Eliminar la demanda de determinados productos innecesarios o sustituibles por otras opciones con menor impacto.
3. Repensar la industria para que vaya más allá de la generación ilimitada de productos que satisfagan las necesidades humanas y contribuya a eliminar desigualdades poniendo la vida en el centro.
4. Fomentar la reducción, la reutilización y el reciclaje de los residuos, y diseñar productos y procesos pensando en facilitar la reparación y la sostenibilidad, reduciendo también el consumo de agua y su contaminación. Fomentar la reincorporación de los residuos en los propios procesos industriales. Fomentar las reparaciones frente a la sustitución por un nuevo bien. Todo ello debe incluir un planteamiento verdaderamente circular en todas las fases de la cadena de valor, lo que tiene que ser también parte de la estrategia de transformación. El concepto de economía circular es imprescindible para la transformación industrial, pero ello no puede ser una trampa para continuar con el modelo del que venimos o ser una excusa para no reducir la demanda. Incorporar el concepto de residuo cero en la industria requiere reducir al mínimo todas las emisiones y vertidos, promoviendo un enfoque integral de contaminación cero que abarque el aire, el agua y el suelo.
5. El proceso de transformación industrial debe acoger el diálogo social entre los diferentes actores afectados y enmarcarse en un contexto de límite que evite reproducir los errores que nos han traído hasta esta crisis ecosocial.
6. Implementar de verdad el principio de quien contamina paga y, además, restaura y repara. Las empresas deben responsabilizarse de la gestión de sus residuos correctamente (con un plan que priorice el reciclaje interno y que garantice el mínimo impacto ambiental, sea transparente y evaluable) en colaboración con las administraciones públicas locales, con sanciones ejemplares para las empresas que incumplan la normativa. La industria debe abogar por una “producción limpia”, minimizando la generación de residuos y sustituyendo en los procesos productivos las sustancias peligrosas por no peligrosas.
7. Aprovechar las infraestructuras existentes y adaptarlas como primera opción antes de construir nuevas. Se debe tener en cuenta todo el ciclo de vida de los productos para decidir qué industrias sí o no se deben implementar. Será necesaria una regulación asociada a las necesidades que delimite el número de infraestructuras nuevas y cómo realizarlas.
8. Situar las industrias de forma que puedan aprovechar los espacios que ya se destinan para ellas y donde den lugar a sinergias, como, por ejemplo, comunidades energéticas, o instalaciones para el autoconsumo industrial, aprovechamiento del calor o frío residual, aguas recicladas, residuos como materia prima, excedentes energéticos procedentes de la autoproducción, etc. Utilizar para las nuevas industrias necesarias, siempre que sea posible, los espacios que dejan las industrias que se cierran. Analizar las propuestas de los ecosistemas industriales en su conjunto y llevar a cabo las realistas, no como sucede con los valles de hidrógeno, que se vienen planteando como la panacea, pero que en muchos casos carecen de sentido por ineficiencia o por sustituir procesos innecesarios e inviables.
9. Plantear la eliminación de industrias sumamente dañinas como son la industria armamentística o la industria petroquímica.
10. Fomentar las tecnologías adecuadas (o apropiadas) que surgen para y por el ámbito local, haciendo uso de recursos autóctonos y flujos biosféricos lo que permite reducir la huella ecológica y mejorar las condiciones sociales, económicas y ambientales de los residentes locales.
Ecologistas en Acción reclama en "Industria para la vida" una transformación industrial que vaya más allá de la descarbonización y esté al servicio de las personas y la naturaleza.
Clean Industrial Deal: A joint roadmap for competitiveness and decarbonisation
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