El factor económico es uno de los factores clave que determinan la inversión en paneles solares, ya que la energía generada por el sistema solar reduce significativamente la dependencia de la red y abarata las facturas de la luz.
Además, los sistemas fotovoltaicos son seguros, fiables y no suponen intrínsecamente un peligro ni personal ni material. Sin embargo, es necesario saber cómo funcionan para minimizar cualquier riesgo. Aunque el riesgo de incendio causado por el propio sistema fotovoltaico es muy poco frecuente, hay que tener en cuenta que se trata de minicentrales eléctricas situadas en el tejado.
Durante las horas de sol, los paneles solares y los cables eléctricos están sometidos a altas tensiones continuas, un voltaje que permanece incluso cuando el sistema eléctrico del edificio está apagado. Por eso, en el improbable caso de que se produzca un incendio en la instalación, los bomberos deben esperar a la puesta de sol para intervenir con seguridad.
Por regla general, los bomberos interrumpen el suministro eléctrico de la red antes de extinguir el incendio para evitar el riesgo de electrocución. Sin embargo, este procedimiento de precaución puede presentar riesgos en el caso de un sistema fotovoltaico típico. Estos riesgos pueden minimizarse con un diseño avanzado del sistema solar y una cuidadosa selección del producto.
La seguridad empieza en el panel
Los inversores monofásicos convencionales, que no permiten la reducción de la tensión de CC durante la desconexión del sistema eléctrico, requieren la instalación de protecciones adicionales para cumplir las normas de seguridad, lo que repercute en los costes y la mano de obra.
Sin embargo, algunos productos de última generación incorporan ahora funciones de seguridad avanzadas. Entre ellos, SolarEdge ha desarrollado una solución innovadora basada en la electrónica de potencia a nivel de panel individual. Se trata de un enfoque centrado en equipar cada panel solar con optimizadores de potencia, unos componentes electrónicos independientes que maximizan la producción del sistema y que protegen la instalación.
Como parte de la solución, destaca SafeDC de SolarEdge, una función de seguridad integrada a nivel de módulo que minimiza el riesgo de electrocución por alta tensión en corriente continua (CC). Garantiza que la tensión de CC se reduzca a niveles seguros al tacto cuando se apaga el inversor, en un plazo máximo de cinco minutos, lo que permite un mantenimiento seguro e intervenciones de emergencia.
Además, la funcionalidad SafeDC también evita el coste adicional de instalar protecciones de seguridad y reduce el tiempo de instalación y el margen de error. Además, la supervisión de cada módulo mediante optimizadores de potencia permite intervenir a distancia y prevenir posibles fallos.
El Hospital Universitario Severo Ochoa de Madrid ha apostado por la tecnología SolarEdge. El Grupo Empresarial Electromédico GEE eligió un sistema SolarEdge de 1,73 MWp que, gracias a las dos funciones avanzadas integradas, SafeDC y la detección de fallos de arco, garantiza la máxima seguridad de la instalación Fv del centro hospitalario.
Normativa gubernamental
Aunque los requisitos de seguridad fotovoltaica los define cada país, a nivel europeo se está evaluando la inclusión de requisitos de detección e interrupción del arco eléctrico como una garantía más para la prevención de fallos y riesgos de incendio.