La empresa Generaciones Fotovoltaicas de La Mancha (GFM) acaba de anunciar que la planta piloto de concentración fotovoltaica en la que ha estado trabajando desde el pasado mes de noviembre ya está conectada a red. La instalación experimental ha sido posible gracias a un proyecto de investigación multinacional (Japón-Europa) en el que participan un buen puñado de centros de investigación y empresas europeas y japonesas. Entre los organismos implicados en este proyecto están el Instituto de la Energía Solar de la Universidad Politécnica de Madrid, el Instituto Fraunhofer de Energía Solar (FhG-ISE), el Imperial College London, el Instituto Nacional de la Energía Solar de Francia, la agencia nacional italiana ENEA, las universidades de Tokio y Miyazaki, el National Institute of Advanced Industrial Science and Technology de Japón y las empresas BSQ Solar, Toyota, Sharp, Asaki Kasei, Takano, Ukobe y Daido Steel.
Una iniciativa consagrada a la I+D hasta finales de 2014
El proyecto, que fue lanzado el uno de junio del año pasado, tendrá una duración total de 42 meses y pasa por ser el primer acuerdo euro-japonés de desarrollo tecnológico. Coordina los trabajos en Europa el IES que dirige el doctor Antonio Luque. En noviembre de 2011, BSQ Solar, en nombre del proyecto New Generation CPV firmó un acuerdo de colaboración con GFM, que ha sido la empresa encargada de ejecutar la construcción y conexión de la planta, obra terminada en abril de 2012. La instalación experimental consta de cinco sistemas de alta concentración fotovoltaica Daido/BSQ de 13,44 kWp cada uno. GFM ha utilizado un inversor central Fronius de 60 kW y todo estará completamente monitorizado para realizar los estudios necesarios. La planta de concentración fotovoltaica (CFV), que está dotada de seguidores solares, se ha convertido, pues, en una de las primeras en España conectadas en régimen especial sin prima, según informa GFM.
Eficiencia por encima del 43%
Según Generaciones Fotovoltaicas de La Mancha (GFM), los objetivos de este proyecto son conseguir células del 43% de eficiencia y módulos del 35%, "aunque la hoja de ruta marcará posibles logros del 50% en células y 40% en módulos". La empresa manchega matiza en todo caso que "ya en su inicio, el proyecto ha logrado el objetivo de superar el 43% de eficiencia en célula, con una célula de 43,2% realizada por la multinacional japonesa Sharp, participante del consorcio, y medida por el Instituto Fraunhofer de Alemania" (esta célula –señala GFM– comparte el récord mundial de eficiencia de célula fotovoltaica hasta ahora detentado por la empresa Silicon Valley Solar Junction). GFM asegura que "el importante descenso de costes y la alta eficiencia conseguida en los últimos años hacen que la CFV sea cada vez más competitiva".
Las claves de comprensión de la CFV
Según el Instituto de Sistemas Fotovoltaicos de Concentración (Isfoc), a finales de 2011, las células de concentración han llegado a alcanzar una eficiencia máxima en laboratorio superior al 43%, mientras que las células comerciales de concentración obtienen eficiencias del 39% y los sistemas ópticos están en torno al 85% de eficiencia. Con todo ello –continúa el Isfoc–, se están fabricando módulos de concentración con eficiencias superiores al 27% y los resultados de las mediciones realizadas en "los sistemas CFV instalados obtienen valores que duplican las eficiencias de los sistemas de panel plano" (o sea, que doblan la eficiencia de la fotovoltaica convencional). Eso sí, al usar una óptica, la tecnología de CFV solo puede aprovechar la radiación solar directa. Este hecho obliga al uso de seguidores solares de alta precisión. Por todo esto, el rendimiento óptimo de esta tecnología se alcanza en zonas de media y alta radiación. Según el Isfoc, las células que forman parte de un sistema de CFV son muy pequeñas, desde un milímetro cuadrado hasta un centímetro cuadrado, y son de muy alta eficiencia, utilizando, en la mayoría de las ocasiones, células multiunión de tecnología III-V.