El sistema, ideado por los investigadores Angela M. Belcher, Paula T. Hammond y Po-Yen Chen del MIT, se basa en un avance reciente en las células solares que hace uso de un compuesto basado en la perovskita, un mineral descubierto en Rusia en la década de 1830, según informa el portal Noticias de la Ciencia.
Los compuestos de este tipo para células solares han progresado rápidamente desde los resultados prometedores pero modestos de los experimentos iniciales hasta un punto donde su eficiencia es casi tan competitiva como la de otros tipos de células solares.
El problema es que esta tecnología exige obtener plomo. Hasta ahora se hace a partir de menas sin procesar, y este proceso puede producir residuos tóxicos. Sin embargo, utilizando plomo reciclado de viejas baterías de automóvil se logra se desviar este material tóxico de los vertederos y reutilizarlo en paneles fotovoltaicos, que podrían continuar produciendo energía durante décadas.
Este nuevo uso del plomo de las baterías reviste especial importancia ya que la tecnología de las baterías está sufriendo cambios rápidos, con nuevos tipos más eficientes, como por ejemplo las de ión-litio, que se están apoderando rápidamente del mercado. A medida que se complete esta transición, solo en Estados Unidos serán 200 millones las baterías de plomo-ácido que acabarán por ser retiradas, y eso podría causar muchos problemas medioambientales, indica la misma fuente.
En un panel solar, la capa que contiene plomo estaría totalmente encapsulada por otros materiales, lo que se da en la actualidad con muchos paneles solares. Esto limita el riesgo de contaminación por plomo en el medio ambiente. Y cuando los paneles finalicen su vida útil, el plomo que contienen puede ser reutilizado en otros nuevos.
El análisis realizado por los investigadores del MIT muestra que el plomo de una sola batería de coche abastecería a suficientes paneles solares como para suministrar energía a 30 hogares.