Observ´ER publica en su último boletín informativo un interesante artículo sobre la situación que está viviendo la energía solar fotovoltaica en Japón, que guarda paralelismos indudables con lo que ocurre en España.
De acuerdo con el analista europeo, Japón ya ha aprobado 71,8 GW en nuevos proyectos en renovables, el 96% de los cuales corresponde a instalaciones fotovoltaicas, lo que representa más del doble de la capacidad instalada hasta la fecha sumando todas las tecnologías renovables (excluidas las grandes hidroeléctricas). Según un informe del pasado mes de agosto del Ministerio de Economía nipón (METI), las tres cuartas partes de esta capacidad corresponde a instalaciones no residenciales.
Entre 2001 y 2011, el porcentaje de electricidad renovable pasó de un 0,7% a un 1,1%, y tras las nuevas tarifas de compra , se situó en un 4,4% en mayo pasado. Si añadimos el 8% aportado por la energía hidroeléctrica, el total se sitúa en el 12,4%, un porcentaje suficientemente significativo como para preocupar a los actores tradicionales del sector eléctrico.
Observ´ER afirma que las compañías eléctricas del oligopolio nipón, que tienen tanto los medios de producción como las redes, están haciendo todo lo posible para restringir el acceso a la red a los recién llegados, con el pretexto –tan utilizado en Europa– de que ponen en peligro la estabilidad del sistema. Lo cierto es que estos operadores demoran todo lo que pueden las conexiones o pretenden hacerlas a costes prohibitivos, lo que explica el escaso desarrollo de la energía eólica en el país.
Acceso restringido
A finales de septiembre, la empresa Kyushu Electric Power anunció que suspendía todas las negociaciones de manera unilateral para la conexión de instalaciones renovables, excepto los sistemas residenciales de menos de 10 kWp.
A la semana siguiente, otras seis empresas siguieron sus mismos pasos, lo que ha culminado en que siete de cada diez eléctricas niponas restrinjan el acceso a la energía renovable. Ante ello, el Ministerio de Economía creó a mediados de octubre un grupo de trabajo para investigar las reivindicaciones de las eléctricas y verificar si los riesgos para el sistema a los que aluden son o no fundados.
Sin embargo, la esperada independencia del Ministerio también está en entredicho. Oberv´ER indica que la agencia Reuters ha informado de que Seth Sulkin, presidente de Pacifica capital KK, un desarrollador de proyectos solares ubicado en Tokio, ha acusado al Ministerio y al lobby nuclear de “querer matar a la industria fotovoltaica." Por su parte, Tomás Kåberger, director ejecutivo de la fundación japonesa de Energías Renovables, mantiene que Japón, un país pobre en recursos energéticos convencionales (importa tanto el combustible nuclear, como el carbón, el petróleo y el gas), “puede llegar a ser uno de los países más ricos en recursos energéticos del mundo a través de las energías eólica, solar, biomasa y e geotérmica disponible en las islas".
Pero esto que tan evidente es para Kåberger, no lo es tanto para el gobierno japonés. El observatorio europeo concluye su artículo afirmando que “es hora de que el gobierno nipón separe las actividades de los productores de electricidad de quienes gestionan la red, a fin de garantizar un trato justo para las nuevas energías”.