España es uno de los países europeos que más consume diésel renovable que, según el nuevo estudio de Transport & Environment, podría contener aceite de palma fraudulento. Los biocarburantes europeos contienen casi el doble de efluentes de aceite de palma (Pome), un residuo de la producción de aceite de palma, que los disponibles en todo el mundo. Para evitar este aceite de palma camuflado, desde la organización T&E ven necesario establecer restricciones políticas más rigurosas y eliminar los incentivos específicos para los biocombustibles de POME. Sólo España, fue responsable del consumo del 40% del POME de la UE y esos residuos de palma alcanzaron un tercio del consumo de biocarburantes del país en 2023, añaden en un comunicado.
El ya mencionado Pome es un lodo acuoso que se produce durante la producción de aceite de palma y que podría haber representado una cuarta parte de todos los biocombustibles HVO consumidos en la UE en 2023. Oficialmente, en 2023 se consumieron más de 2 millones de toneladas de aceite de Pome en biocombustibles europeos. Esta cifra es muy superior al millón de toneladas que se calcula que hay disponibles en todo el mundo, mientras que los cálculos de T&E muestran que la recogida real de aceite de Pome es probablemente mucho menor en la práctica. Además, T&E también señala que el uso de aceite de palma convencional en biocombustibles alcanzó un máximo de unos 3 millones de toneladas en 2019 antes de caer un 80% a finales de 2023. Esto se debe en gran medida a la decisión de la UE de eliminar progresivamente los biocombustibles derivados del aceite de palma de los objetivos renovables para 2030. Mientras tanto, las alternativas basadas en residuos, como el aceite de cocina usado, las grasas animales y los residuos como el Pome, están ocupando su lugar y ahora representan el 40% de los biocombustibles de la UE. Existe la preocupación de que el aceite de palma esté simplemente entrando en Europa con un nombre diferente, advierte T&E.
España, Italia, Reino Unido y Alemania fueron los mayores consumidores europeos de Pome en 2023. Un tercio de los biocombustibles españoles procedían de Pome, mientras que Italia dependía de él en casi un 20%. El consumo de Pome en Alemania se cuadruplicó entre 2021 y 2022, pero se mantuvo estable en 2023, a pesar del aumento de las importaciones y la caída de los precios de los biocombustibles. El rápido aumento del uso de biocombustibles a partir de Pome en la UE ha provocado que, a mediados de 2024, los precios de esta materia prima derivada alcanzaran casi el 90% de los precios del aceite de palma virgen. Esta evolución del mercado sugiere que podría ser necesaria una reclasificación del Pome de residuo a subproducto, si su valor comercial continúa al alza, como advierten desde T&E. En 2023, las grandes petroleras europeas gastaron 2.000 millones de euros a la compra de Pome.