El informe de la WBA muestra un panel casi inamovible desde hace décadas: la enorme contribución de la bioenergía dentro de las renovables a la producción de calor (92%), siendo testimonial la aportación a la generación de electricidad (3%) y algo mayor su uso como combustible en el transporte (5%). Es una de las principales lecturas que se extraen del documento WBA Global Bioenergy Statistics 2014 de la WBA, presentado en la World Bioenergy 2014 celebrada entre el 3 y el 5 de junio en Jönköping, Suecia.
Otra de las conclusiones más destacadas es la participación de la bioenergía en el mix renovable. En este caso, según datos de 2011 sobre el suministro de energía primaria para su consumo final, los combustibles fósiles se llevan un 80%, las renovables un 18% y la nuclear un 2%. En porcentajes totales, la bioenergía obtiene un 14%, la hidroeléctrica un 3% y la solar y otras tecnologías un 1%. Es decir, más del 75% del mix renovable procede de la biomasa sólida, los biocombustibles líquidos y el biogás.
Más madera para la biomasa
¿Y de qué materias primas procede la biomasa que se emplea para producir energía? Aquí gana la madera por goleada, con un 67%, seguido a mucha distancia por el carbón de origen vegetal que, utilizado principalmente en África, se lleva el 7%. El resto de los porcentajes se lo reparten la madera recuperada (6%) residuos de la industria de la madera (5%), residuos agrícolas (4%), residuos ganaderos (3%), cultivos energéticos (3%), depuradoras y vertederos (3%) y residuos forestales y licor negro de las papeleras, ambos con un 1% respectivamente.
Tras su transformación en biocombustibles, la biomasa sólida aparece también, con gran diferencia, como la más usada para producir energía, con un 89% del suministro de bioenergía. Los biocarburantes comprenden el 5%, seguido del empleo directo de residuos, que suponen el 4%, y el biogás, que se queda en un 2%. Otro dato del informe es que el 70% de la producción mundial de biocarburantes proviene de América.
En cuanto al consumo, Asia y África son los principales usuarios de la biomasa, pero Estados Unidos es el mayor consumidor de bioenergía para el transporte y Europa líder en el uso de la biomasa para electricidad y calefacción a través de calderas industriales y redes de calor.
Datos insuficientes
Desde la WBA reconocen que existen todavía grandes dificultades para recopilar y sistematizar toda la información referida a la producción y consumo mundial de biomasa en el mundo. “En muchos países los datos sobre el potencial, la producción, la transformación y la utilización de la biomasa para energía son incompletos, inexactos o sólo estimaciones aproximadas”, afirman, lo que va en detrimento de un impulso a la sostenibilidad de la bioenergía. La intención de estos informes es que ayuden a despejar este panorama.
Heinz Kopetz, presidente de la WBA, afirmó en Jönköping que “el conocimiento a fondo de los datos de la bioenergía mundial supone un desafío importante para la formulación de políticas de energías renovables”. “Este informe sobre estadísticas mundiales –prosiguió– es el resultado de un proyecto piloto que aborda esta cuestión y que en el futuro se publicará cada año en junio”.