Actualmente, la mayoría de los módulos fotovoltaicos están específicamente diseñados para maximizar la absorción de la luz solar, por lo que presentan un color azul-negro. Pero ese aspecto complica su aceptación dentro del entorno de la construcción, asegura CSEM.
La compañía añade que los arquitectos llevan años demandando nuevas soluciones para personalizar los elementos FV con otros colores, y así facilitar su integración en la fachada de los edificios. “El color blanco resulta especialmente atractivo, ya que es elegante y permite gran versatilidad”, indica CSEM en su página web. Sin embargo, nadie había podido hasta el momento conseguir un módulo solar totalmente blanco ya que la mayor parte de la luz se refleja.
CSEM afirma haber desarrollado una nueva tecnología para crear y hacer realidad esos módulos, utilizando células y conexiones invisibles. Para ello, combina células solares capaces de convertir la radiación infrarroja en electricidad y un filtro selectivo que dispersa todo el espectro visible, al tiempo que transmite luz infrarroja. “Cualquier tecnología FV basada en silicio cristalino puede ser usada ahora para fabricar módulos solares blancos y de otros colores”, asegura la empresa.
“Nuestra tecnología se puede aplicar encima del modulo existente o integrarse en un nuevo modulo durante el montaje, en superficies planas o curvas”, indica CSEM, que ve un inmenso potencial para estos nuevos módulos no solo en la construcción, sino en otros sectores, como la electrónica de consumo (ordenadores portátiles, por ejemplo) o en la industria de la automoción.
“El hecho de que las superficies blancas alcancen temperaturas más bajas cuando les da el sol es una ventaja adicional”, añade CSEM. “Las células solares blancas trabajarán a temperaturas entre 20º y 30º menores que los módulos fotovoltaicos estándar, de manera que también pueden contribuir a aumentar el ahorro de energía en los edificios, manteniendo los espacios interiores más frescos y así reducir los costos de aire acondicionado”.