El proyecto Microalgas fue una de las iniciativas de I+D+i más ambiciosas que se aprobaron en 2009 dentro del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo (Plan E) durante la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Se compone de tres grandes líneas: la consolidación del Banco Española de Algas (BEA), antes Banco Nacional de Algas, cuatro subproyectos de investigación centrados en el sector académico y otros cuatro en la construcción de, al menos, cuatro fotobiorreactores a desarrollar por empresas. La gestión del proyecto se asignó al Instituto Español de Oceanografía.
También en 2009, el IEO firmó un acuerdo de colaboración con la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información del Gobierno canario y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria para dotar al BEA de recursos humanos y materiales. En el marco de este convenio la agencia canaria acaba de anunciar la inversión de 1.850.000 euros a repartir entre el Parque Científico y Tecnológico Marino de Taliarte, que se lleva la mayor parte (1,5 millones) y el propio BEA.
Necesaria inversión pública y privada
El mismo organismo público de investigación canario reconoce que “la financiación del BEA concluyó a finales del año 2012 y, aunque el volumen de fondos privados captados en este primer año cubren las necesidades de financiación anuales de custodia y formación, su función investigadora, para convertirse en un elemento dinamizador del sector empresarial de este ámbito de actuación, necesita disponer de un apoyo financiero público para el desarrollo de una bioindustria basada en el cultivo y desarrollo de aplicaciones de las microalgas”.
El BEA, a través de la Universidad de Las Palmas, participó en uno de los subproyectos del ámbito académico, el denominado de Bioprospección, cuyo objetivo es “evaluar el cultivo intensivo e integrado de microalgas (eucariotas y procariotas) para la producción de biomasa (no lipídica) con fines energéticos, aplicando tecnologías fermentativas convencionales, asociado a la biofiltración de CO2 de gases de combustión y a un modelo en biorrefinerías”.
Microalgas, sustrato adecuado para producir biogás
Según el resumen de resultados y conclusiones, elaborado por el investigador del IEO Eladio Santaella-Álvarez, este subproyecto “concluyó una serie de experimentos de evaluación del potencial de la utilización de microalgas como sustrato para la producción de metano, estimándose la producción de energía a partir de microalgas (basándose en la producción de biogás) y su viabilidad como sustrato en una planta de biogás”. El informe de Santaella-Álvarez propone la instalación de una de estas plantas en Gran Canaria junto a una estación depuradora de aguas residuales.
El resumen insiste en que se han logrado acotar una serie de resultados sobre el potencial de las microalgas como sustrato: “Las pruebas para la producción de metano alcanzaron su objetivo, que indica que las microalgas puede ser un sustrato adecuado para la producción de biogás, y que podemos utilizar cianobacterias como la fuente de bacterias metanogénicas para esta producción”.