La planta tendrá un coste total de 70,5 millones de euros y cuenta también con financiación de la Agencia Francesa de Desarrollo. Una vez en funcionamiento, además de aumentar significativamente la generación de energía en Burkina Faso y prevenir cortes de electricidad (producirá el 6% de la electricidad que demanda el país), contribuirá a reducir las importaciones de energía de Costa de Marfil y Ghana y servirá de referencia para otros proyectos similares en el continente.
Actualmente, menos de la cuarta parte de los habitantes de Burkina Faso tiene acceso a la electricidad. En los últimos años la demanda de energía en el país ha aumentado en un diez por ciento anual. Sin embargo, los cortes de energía y el acceso limitado a la electricidad han obstaculizado gravemente el crecimiento económico.
El préstamo del BEI es a 20 años y fue firmado en la sede del BEI por Lucien Bembamba, Ministro de Economía y Finanzas de Burkina Faso, y Pim van Ballekom, Vicepresidente responsable de préstamos en África, el Caribe y el Pacífico del BEI. También estuvieron presentes Jean-Christophe Ilboudo, Director General de Sonabel, y Frederic Korsaga, embajador de Burkina Faso.
"El Banco Europeo de Inversiones es un socio fuerte para Burkina Faso y esta estrecha cooperación, mantenida durante muchos años, se ha materializado en una importante inversión en nuevas infraestructuras de agua y energía, que han creado puestos de trabajo en todo el país", señaló tras la firma Lucien Bembamba.
El proyecto ha sido apoyado desde el principio por la delegación de la UE en Ouagadougou, que ha trabajado de cerca con Sonabel, y supondrá la creación de más de un centenar de puestos de trabajo durante la fase de construcción.
El BEI es uno de las principales entidades de financiación de energías renovables e infraestructuras energéticas en el mundo. En los últimos años, ha apoyado la rehabilitación de plantas de energía en Liberia, las interconexiones eléctricas a través de África Occidental, instalaciones de energía solar concentrada en Sudáfrica y la construcción del mayor parque eólico de África subsahariana, de 300 MW, en el lago Turkana (Kenia).