Un concesionario de automóviles que apostó por la fotovoltaica y ha decidido además añadir a su instalación un equipo que puede almacenar los kilovatios solares, comprar electricidad de la red, almacenarla también y gestionarlo todo en modo inteligente; una granja de porcino que ha colocado sobre sus cubiertas placas solares hasta sumar 345 kilovatios de autoconsumo (la granja está enganchada a la red, con otros 700 kW de potencia); un edificio público (17 kilovatios) que ha apostado por ahorrarse unos dineros autoconsumiendo y sin miedo al peaje de respaldo. Son, solo, algunos de los ejemplos. Hay muchos más. En Energías Renovables. ¿Nos ayudas a seguir haciendo periodismo... contra viento y marea?