En las 240 páginas de la nueva ley, que ha pasado ya el trámite de la cámara baja, los grandes fabricantes que produzcan en 2015 su propia electricidad con renovables o plantas híbridas pagarán un 30% de los 6,24 céntimos de euro de recargo por kilovatio hora. En 2016 la tasa se incrementará hasta el 35% y a partir de ese año llegará al 40%. Las plantas existentes y las plantas pequeñas, como los paneles solares en los tejados, quedarían exentos del pago, mientras que las plantas nuevas tendrán que pagar el recargo completo.
La reforma de la Ley de Energías Renovables alemana (EEG) ha tenido que contar con el visto bueno de la Comisión Europea, que ha ejercido presiones hasta el pasado domingo. El lunes, los líderes de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), la Unión Cristiano Social (CSU) y el Partido Socialista (SPD) se reunieron con la canciller alemana Angela Merkel para discutir el asunto. El martes por la mañana, el Comité de Energía y Economía del Bundestag hacía lo propio para tratar de salvar los escollos.
En un comunicado, el gobierno de Merkel ha dicho que “la nueva ley ha sido redactada de conformidad con la legislación europea y en estrecho debate con todos los interesados, incluida la Comisión y los estados federales de Alemania”.
Los Verdes y el Partido de la Izquierda han mostrado sus reticencias con la nueva ley porque ofrece muchas dudas sobre la postura del actual gobierno alemán en política energética y sobre el apoyo que se prestará al sector de las renovables.
Legisladores alemanes dicen sentirse un poco sorprendido por la petición de la UE en el último minuto proponiendo algunos cambios en la ley, ya que llevan consultando las reformas a la Comisión Europea desde hace más de un año. Entre los aspectos que más preocupan a la Comisión está la forma en que se aplicará el recargo a las importaciones de energía, sobre todo la generada a partir de fuentes renovables.
Alemania tiene la intención de tratar a esta energía de la misma forma en que trata a la que procede de fuentes renovables nacionales. Lo que implicará que los compradores tendrán que pagar también el recargo que ayudará a financiar la expansión de las energías renovables.
Merkel, que en 2011 anunció su intención de cerrar todas las nucleares en 2022 y lograr que Alemania se abastezca en 2050 con, al menos, un 80% de renovables, no ha cambiado, en principio, esos objetivos. Aunque los partidos de izquierda ponen en duda que se puedan conseguir con recortes como los que contempla la nueva ley de renovables. Ahora, la cámara alta tendrá que votarla el 11 de julio y, si nadie lo impide, entrará en vigor el 1 de agosto.