Fulcrum Bionergy se ha fijado en la multinacional sevillana Abengoa para comenzar a desarrollar sus proyectos de biorrefinerías a través de la conversión de RSU en biocarburantes para la aviación, por lo que lo que le ha encomendado la construcción de la primera de ellas en Reno por un contrato de 200 millones de dólares. James Macias, presidente de Fulcrum, afirma en una nota de prensa que “Abengoa es la séptima empresa más importante del ránking de la EPC (engineering, procurement, construction) de los Estados Unidos y una de las principales, por no decir la principal compañía de ingeniería y construcción en el sector de las energías renovables. Tienen experiencia y capacidades demostradas y han cumplido los compromisos empresariales para ganarse el acuerdo exigido por nuestra compañía”.
Desde Abengoa señalan que se responsabilizarán de la ejecución llave en mano de la planta, incluyendo ingeniería, diseño y construcción. “Está previsto que este proyecto genere más de 500 puestos de trabajo durante la fase de construcción y 100 más durante el periodo de operación de la planta”, señalan desde la multinacional radicada en Sevilla. La biorrefinería se construirá en el Centro Industrial Tahoe-Reno, a unos 20 km al este de Reno (Nevada), y según Abengoa “proporcionará una alternativa sostenible a grandes cantidades de RSU que se generan en la zona anualmente, y que, de otro modo, se desecharían en un vertedero”.
38 millones de litros de biocarburante para aviación al año
No es la primera experiencia de Abengoa en el diseño y construcción de plantas de producción de biocarburantes con residuos orgánicos, aunque con tecnologías distintas. El pasado año inauguró la planta de Hugoton (Kansas, Estados Unidos), que produce bioetanol de segunda generación a partir de residuos de cultivos de maíz, sorgo y trigo. Un año antes se puso en marcha la planta experimental de Babilafuente, donde se emplea la tecnología W2B (waste to biofuels) para producir biocarburantes a partir de RSU. La intención última de esta iniciativa es construir una planta comercial en el puerto fluvial de Sevilla. Comercial será también la biorrefinería de Reno, que está previsto que produzca 38 millones de litros de biocarburante al año.
Para reforzar este paso comercial, el año pasado Cathay Pacific Airways se convirtió en inversor de capital de Fulcrum y llegó a un acuerdo de suministro de biocarburante a largo plazo. Fulcrum ha contado también con importantes apoyos de los departamentos de Defensa y Agricultura de los Estados Unidos para la construcción de Sierra BioFuels Plant, que es el nombre de la instalación de Reno. Por otro lado, el portal on line Air Transport World informaba también recientemente que las intenciones de la compañía bioenergética californiana son construir hasta ocho biorrefinerías en total en los próximos años. La de Reno será la primera en ponerse en marcha a finales de 2016.